24.08.2025
EL MERCURIO DE VALPARÍSO
Parque Quirilluca: un tesoro ecológico que se protege para el futuro

Entre el mar y la Cordillera de la Costa, el Parque Quirilluca resguarda un ecosistema único donde conviven piqueros, bellotos del norte y la labor permanente de los guardaparques. Su conservación es un esfuerzo cotidiano para mantener vivo este patrimonio natural de Puchuncaví.

Entre Campiche y Maitencillo, en la comuna de Puchuncaví, se extienden más de 125 hectáreas de alto valor ecológico y geológico en el litoral central. En este entorno se encuentra el Parque Quirilluca, un área de conservación que se ha con- solidado como referente regional y nacional gracias al trabajo del equipo de Maratué, los guardaparques y diversos especialistas dedicados a resguardar un ecosistema tan frágil como valioso.

El paisaje del parque está marcado por sus acantilados, un geo sitio que concentra información clave sobre la evolución geológica. ‘Los acantilados de Quirilluca son un verdadero centro de investigación, de gran valor, que entrega información esencial sobre la historia de la formación geológica de la zona centro de Chile’, explica Franco Venegas, gerente de Sostenibilidad del proyecto Maratué, encargados de su conservación.

Además de su valor geológico, el parque alberga uno de los pocos bosques esclerófilos costeros que sobreviven en Chile central. Entre boldos, litres, peamos y maitenes crecen ejemplares de belloto del norte, especie endémica y clasificada como vulnerable, fue declarada Monumento Natural y aquí alcanza sus poblaciones costeras más australes.

‘Este ecosistema presenta una alta vulnerabilidad, se encuentra históricamente fragmentado y es especialmente susceptible a los efectos negativos del cambio climático’, explica Juan José Sáez, biólogo encargado de monitoreos de flora y fauna del parque. ‘Sin medidas de protección, corremos el riesgo real de perder esta formación vegetal única’, agrega. Los esfuerzos de conservación también se reflejan en la fauna. Los piqueros (aves marinas) migran cada año para nidificar en los acantilados de Quirilluca.

A ellos se suman especies residentes como el chungungo, pequeño mamífero marino, y el propio belloto del norte. Probablemente, el Parque Quirilluca sea ‘la única localidad donde convergen las tres’ -piqueros, chungungos y bello-tos-, subraya Sáez. ‘Dicha confluencia evidencia la necesidad de implementar y mantener medidas de conservación y programas de monitoreo sistemáticos a lo largo del tiempo para asegurar la preservación de sus valores ambientales’, añade.

El Rol De Los Guardaparques

La conservación del Parque Quirilluca no depende únicamente de los estudios científicos. Los guardaparques cumplen un rol central en esta tarea: educar, orientar y proteger. Además de guiar de- legaciones y entregar información, realizan patrullajes, rondas de limpieza y participan en los monitoreos de flora y fauna.

El acceso al parque es gratuito durante todo el año, pero se rige por reglas claras que buscan garantizar un uso responsable: no ingresar con mascotas, no acampar, no hacer fuego o no volar drones, son algunas de las medidas que no son prohibiciones arbitrarias, sino acciones necesarias para resguardar un ecosistema vivo y vulnerable.

Un ejemplo de la importancia de realizar una visita responsable es la restricción del ingreso de perros, ya que alteran a la fauna silvestre, e incluso sus heces pueden transmitirle enfermedades. ‘Es importante que los visitantes respeten estas medidas y comprendan que están ingresando a un lugar ecológicamente vulnerable.

Es responsabilidad de todos colaborar en la conservación del ecosistema’, indica Venegas. La señalética, las charlas y las infografías refuerzan este mensaje, convirtiendo cada visita en una experiencia educativa. ‘Es imprescindible proteger este sector, pues constituye una representación significativa de los bosques esclerófilos costeros’, señala Sáez.

El acceso ordenado y la presencia de profesionales permiten ‘la observación directa de la flora y fauna chilenas, lo que resulta fundamental para el desarrollo de una educación ambiental de calidad para las comunidades’, añade.

El Parque Quirilluca es un espacio natural, un patrimonio vivo de biodiversidad, un refugio para especies únicas y un punto de encuentro entre naturaleza y sociedad. Esta zona otorga identidad territorial a la comuna, por lo que Conservarlo es una responsabilidad compartida que asegura que las próximas generaciones también puedan conocer y aprender de este rincón irrepetible de la costa central.